jueves, 29 de diciembre de 2011

LANGOSTINO TROPICAL: UNA INDUSTRIA INSOSTENIBLE

Ecologistas en Acción ha lanzado una ciberacción,
junto con la Coordinadora Nacional para la Defensa del
Ecosistema Manglar (C-CONDEM) de Ecuador, en contra de
la comercialización de langostinos procedentes de una
industria insostenible que está acabando con el
sustento de muchos pueblos y que amenaza diariamente
la vida de hombres y mujeres.



El langostino cultivado se ha convertido en términos de
valor en el principal producto del comercio
internacional de la pesca, pero este comercio no
beneficia a las poblaciones locales donde se ha
desarrollado la industria acuícola, sino que las ha
sumido en la pobreza, y numerosos hechos demuestran
graves violaciones repetidas sobre los derechos humanos.



Esta industria, que crece y se expande a pasos
agigantados, está instalada en ecosistemas costeros como
deltas, estuarios, humedales, lagunas o manglares, y uno
de los ecosistemas más afectados es precisamente este
último, el manglar, considerado uno de los cinco
sistemas naturales más productivos y del que dependen en
el mundo millones de personas para abastecerse de comida
y otros productos de primera necesidad. Pero esta
industria, además de destruir vastas extensiones de
bosque de mangle, ha forzado la emigración de pueblos
enteros, ha contaminado zonas húmedas, ríos y estuarios
y provocado una alta pérdida de biodiversidad,
aumentando así el empobrecimiento y el hambre en las
zonas donde se ha instalado.



Un claro ejemplo del impacto de esta industria lo
encontramos en Ecuador, donde a pesar de su importancia
y de un marco legal de protección, más del 70 % del
ecosistema manglar ha sido destruido y remplazado por
camaroneras para la producción de langostinos
tropicales, cuyos mercados principales son Estados
Unidos, Europa y Japón.



Al igual que en otros países, el progreso de esta
industria en Ecuador ha aumentado la desigualdad social,
la inseguridad alimentaria y generado conflictos armados
directamente vinculados a la extensión y privatización
por parte de la industria acuícola, que protege sus
granjas de posibles robos con guardias de seguridad
armados. En numerosos países las poblaciones afectadas
han tratado de resistir y protestar contra la expansión
de esta industria. Lo que ha generado conflictos que han
terminado en muertes de pescadores, agricultores y otros
habitantes de las zonas costeras. Además de muertes
también se han documentado lesiones, detenciones
irregulares, torturas, amenazas, así como acosos y
violaciones repetidas en mujeres en varios lugares donde
se asienta esta industria.



El Estado español es el principal importador de
langostinos de la UE. Ecologistas en Acción no quiere
que los supermercados comercialicen estos langostinos
-certificados ecológicamente o no- procedentes de una
industria insostenible que está acabando con el sustento
de muchos pueblos y que amenaza diariamente la vida de
hombres y mujeres pescadoras y recolectoras artesanales.

Ciberactúa aquí:

http://www.ecologistasenaccion.org/article22020.html

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